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Easyfriend, 2006
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easyONE, 1998
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ENTREVISTA POR : Lutxo Egia
PUBLICADO ORIGINALMENTE EN: Nontzeberri.com (En euskera)
FECHA: 10 de Junio de 2006
El cine en Internet no es sólo comprimir un vídeo y colgarlo
El bilbaino Roberto Aguirrezabala es un artista experimentado en Net-art o el arte de la red. En su último proyecto Easyfriend (producido por Adclick) ha ido más allá, ha fusioando el net-art con el cine. Como en todos sus proyectos, se ha preocupado por la participación del espectador.

Hace poco has presentado Easyfriend. ¿En qué consiste?
Easyfriend es un proyecto para internet que explora la narración a través de una propuesta híbrida entre cine y net.art. Existen dos formas de navegar el web, por un lado están los robots que son amigos virtuales que el usuario crea y por otro lado está la trama de ficción protagonizada por cuatro personajes, dos de ellos el off.

Easyfriend es, por un lado, una comunidad virtual poblada de robots. ¿Cómo puede interactuar el espectador o internauta? ¿A qué se le invita?
En Easyfriend, el espectador, al igual que en otros proyectos míos anteriores, deberá ser una parte activa del proyecto. De nada le sirve ser un mero observador. El espectador deberá hablar con su robot y trabajar la narración completando los vacíos narrativos y enlazando los flujos de la historia.

El internauta tiene que configurar la identidad de su amigo virtual. ¿Para qué? ¿Cómo lo hace?
El espectador, nada más entrar, se le pide que configure un amigo virtual o easybot. Tiene que definir una serie de características de la identidad y de sus conocimientos. También decide algo básico en una relación como es la forma en la que quiere relacionarse: de amistad, de amor o de sexo. No se pueden tener tipos de relación híbridas, sólo se puede elegir una. De esta forma, el espectador está proyectando su deseo en el amigo virtual que crea. No me interesa conocer su identidad, sólo la proyección de su deseo. Desde esta acción el usuario está tomando unas decisiones y desechando otras. Esto es algo que le ocurrirá durante toda la navegación en Easyfriend.
En líneas generales el proyecto gira en torno a los problemas de relación de las personas. Y el amigo virtual se ofrece como salvación a esos conflictos. Trata de llenar los vacíos que dejan las relaciones frustradas. Es una visión irónica de las relaciones. Además, el usuario tratará de conseguir una buena relación con el robot pero continuamente se frustra, ya que el robot reacciona de un modo independiente y siempre tiene un comportamiento excesivo e irónico. Por lo que las relaciones vuelven a ser imposibles.

¿A que nos obliga la relación con nuestro amigo virtual? ¿Cómo se convierte en un escenario de vida artificial?
Los robots en Easyfriend tienen su propias normas, diferentes a los humanos. Es cuestion de hablar con ellos para descubrir cómo sienten, qué piensan, etc.
El usuario lo que tiene que hacer principalmente es hablar. Cuando el usuario deja de hablar con su robot durante una temporada, se queda inactivo. No desaparece porque podría volverle a la actividad en cualquier momento simplemente hablando con él. De esta forma se convierte en un escenario de vida artificial porque los robots disponen de un porcentaje de vida que va desapareciendo al no hablar con su creador.
Al mismo tiempo, en Easyfriend se desarrolla una trama de ficción protagonizada por dos personajes, a través de una estructura de capítulos en vídeo.
En Easyfriend la narración no es secuencial, sino que aparece de un modo desordenado. A través de una estructura de 14 capítulos en vídeo, se desarrolla una fragmentada trama de ficción. Oriol es un artista que trabaja con vídeo y llega a la ciudad para exponer en un festival. Antes de la inauguración acude a una entrevista con Laura, una periodista de arte. A lo largo de la conversación todo estalla. Ella ataca ferozmente su trabajo, le acusa de tener una visión distanciada del arte, mientras él ve en ella el recuerdo de una relación pasada que no ha conseguido olvidar y marcó su vida. A partir de esta entrevista todo se desencadena rápidamente. Cada uno aborda la relación con distintas intenciones y este enfrentamiento genera unas idas y venidas que les harán reaccionar de un modo diferente a cada uno.

La narración no es lineal. El usuario es el que debe buscar y reconstruir los hilos narrativos. Esta es otra invitación a la participación. ¿Cómo lo hace?
Al utilizar la ficción de esta forma no busco un simple descubrimiento de la narración por parte del espectador. En realidad estoy trabajando con la interpretación, no con el conocimiento. Hay implícito un proceso activo de relacionar la información que se dispone en cada momento. Lo que me interesa es experimentar con la interpretación que el espectador obtiene de la trama.
Al entrar por primera vez se encuentra con todos los capítulos disponibles. El decide por dónde quiere empezar la historia. Al salir de cada capítulo tendrá otros disponibles y así sucesivamente. De esta forma tendrá la posibilidad, por ejemplo, de conocer elementos del final antes que otros anteriores. Verá los capítulos nuevos con un conocimiento diferente, según por dónde haya navegado. En realidad trabajo con una especie de subtexto dinámico, que varía dependiendo de la información que disponga en cada momento el espectador. En el cine, el subtexto de cada escena es estático, está escrito desde el guión y el actor lo representa. Pero en la propuesta de narración que planteo, el espectador completará estos vacíos narrativos con los datos que disponga.
El espectador tendrá que ir continuamente hacia delante y hacia atrás en un acto que le exige tomar la iniciativa para comprender la lógica de las escenas. Para ello dispondrá de varias herramientas orientadas a la utilización de esta experiencia narrativa. Una guía le servirá para organizar la secuencia de los capítulos convirtiéndose en montador de la historia. Existen otras herramientas como un localizador de usuarios y robots, un comunicador para hablar con usuarios que se encuentren navegando simultáneamente y poder generar una experiencia colectiva, mensajería privada, etc.

La comunidad virtual poblada de robots y la trama de ficción son las dos formas de experimentar Easyfriend. ¿Qué relación tienen?
La comunidad de robots es una excusa para construir la narración, o como diría Hitchcock, es un McGuffin que hace avanzar la historia y provoca que los personajes se relacionen y respondan a un esquema de comportamiento. Aunque la relación que existe sólo se descubre al final, en los últimos capítulos que el espectador ve.
De todas formas, la principal función de los robots se puede disfrutar desde el principio. El espectador puede acudir al robot para preguntarle sobre la historia y sus personajes. En realidad se podría conocer toda la historia hablando únicamente con el robot y sin ver ni un minuto de los capítulos. Pero para hablar con el robot es necesario adquirir una habilidad y acertar con las preguntas. El robot está configurado para que no responda a cualquier pregunta, sólo a patrones clave de la historia. Es decir, hay que tener mucha habilidad en la forma de hablar y esto hace que tanto los capítulos como el easybot sean complementarios y no excluyentes. Lo más lógico es acudir al robot para profundizar en la interpretación de la narración, paralelamente a la navegación de los capítulos.

En tu búsqueda por un lenguaje narrativo para Internet propones la fragmentación. ¿Es la manera más idónea para abordar las cuestiones que nos rodean en la sociedad de hoy?
Siempre trabajo con la fragmentación. Quizá sea de un modo inconsciente. Es el esquema de trabajo que mejor funciona en mi forma de entender la narración. Se adapta perfectamente a internet y hace que todo sea más flexible, incluso el proceso de trabajo. Me gusta trabajar con procesos de trabajo abiertos, donde voy rellenando fragmento a fragmento y exploro progresivamente cómo se relacionan.

Hasta el momento has realizado varios proyectos de net-art. En esta ocasión, como hemos dicho, es un híbrido entre cine y net-art. ¿Qué te ha llevado a unir ambos?
Me interesa el cine como lenguaje narrativo y ya había trabajado con internet como soporte. Conozco los dos medios y me pareció natural unirlos. Creo que no se ha hecho casi nada por el cine en internet. No estoy nada de acuerdo con esas tendencias que creen que el cine en internet es comprimir un vídeo y colgarlo de un web. Existen una serie de condicionantes muy diferentes al cine tradicional: la interactividad que ocasiona la no-secuencialidad, la participación del espectador para completar las continuidades narrativas, la comunicación entre usuarios, la fragmentación real de la narración… y todo esto son elementos con los que hay que trabajar.

¿Que relaciones buscas con los internautas en tus proyectos?
Lo que busco es que sea un espectador activo, que intervenga, que participe. Tiene que interactuar con el proyecto. Me interesa que su participación genere nuevas formas de ver el proyecto y cree contenidos que se convierten en públicos para los demás.
Hay otra relación con el espectador que me interesa. Me refiero al espectador de una galería y la relación que tiene con Easyfriend. Siempre me ha preocupado cómo se expone el net.art. Creo que nunca se exponen bien este tipo de proyectos. Yo mismo reconozco que nunca he expuesto un proyecto mío de un modo que me satisfaga. Muchas veces ocurre que, como no se sabe muy bien que hacer con estas piezas en un exposición, el comisario se limita a poner un ordenador sobre una mesa y conectarlo a internet. Eso no sirve de nada. Aunque pienso que la mejor situación para ver un proyecto mío es el ordenador de uno mismo y la intimidad de la casa, estoy convencido que es un error hacer una réplica de esa situación. Tampoco es una buena idea reproducir el espacio de una oficina. La solución está más en experimentar con una especie de navegación colectiva, una navegación para los demás.
Acabo de exponer Easyfriend en la sala Rekalde de Bilbao siguiendo esta idea. Es un gran espacio neutro pintado de gris oscuro donde sólo se ve la proyección del ordenador en la pared de enfrente. En el centro hay una mesa con un teclado y un ratón y que además sirve para ocultar el ordenador. No se ve nada más. El espacio queda neutralizado y el espectador siente una inmersión en la obra de un modo natural. No tiene que cruzar ninguna puerta ni otros dispositivos que despistan. Cuando el espectador se sitúa en el centro del espacio, puede navegar por el web y solo ve la pantalla delante. No se da cuenta que en realidad navega para los demás, convirtiendo sus actos en acciones públicas. Estoy trabajando en este tipo de dispositivos.

¿Hasta que punto es el deseo de experimentar y descubrir nuevos lenguajes narrativos en Internet lo que te lleva a crear nuevos proyectos?
Trabajo con la narración y con la construcción de la ficción a partir de esquemas no convencionales. Por eso encuentro más posibilidades en soportes poco explotados u olvidados para poder revisarlos.

¿Es el arte digital una de las cuestiones pendientes en Internet? ¿Existe un campo para la creatividad por descubrir?
Sigo pensando que en internet está todo por hacer. Lo decía hace años y sigo pensándolo. Tampoco quiero convertir mi trabajo en una investigación de las posibilidades técnicas y creativas de internet. Prefiero trabajar con determinadas ideas y temáticas, independientemente del medio. Me gusta más trabajar con la fusión de medios.

¿Cómo ves el arte digital en Euskadi? ¿Qué destacarías?
No me interesa el arte por el mero hecho de utilizar un soporte digital. Creo más en el net.art como un arte que sólo puede darse en internet. Tampoco me interesan esas obras que pueden funcionar sin internet. Al final acaban siendo animaciones, imágenes manipuladas y cosas semejantes. De internet me quedo con su función de inter-comunicación. No me sirve un proyecto donde el espectador no puede intervenir. Me refiero a trabajar con una interactividad que no sea únicamente decidir dónde se hace clic. La interactividad puede ir mucho más allá, puede ser la forma de enlazar la narración, de interpretar una historia, de comunicarse, de participar con sus propias historias, etc.
Me preocupa la falta de apoyos que existen aquí. No hay muchas ayudas de instituciones, ni se organizan exposiciones, premios, etc. Son proyectos muy costosos de producir. Por ejemplo, Easyfriend ha costado bastante más que un cortometraje en cine y ten en cuenta que las ayudas a través de becas de instituciones suelen ser la cuatra o quinta parte del coste total. Con este panorama tienes que buscar co-producciones, autofinanciación y otras soluciones. Yo he podido contar con la colaboración de la Agencia Interactiva Adclick (www.adclick.es) que ha aportado toda la infraestructura y desarrollo tecnológico y con una ayuda económica de la Diputación Foral de Bizkaia.

Para terminar, ¿en que estás trabajando en estos momentos?
Ahora estoy trabajando en varios proyectos en torno a la narración, pero utilizando diferentes soportes. No quiero explorar un único soporte. Hay muchas cosas que se pueden hacer con otros medios. Después de realizar Easyfriend, esta experiencia me ha llevado al cine y ahora estoy trabajando en un proyecto de cortometraje que pondré en marcha en los próximos meses. Creo que todavía hay mucho que experimentar en el soporte cine para tratar la ficción y la narración. No hay interactividad, pero en realidad creo que puede existir una especie de interactividad trabajando con la interpretación de la historia. Esto trabajando con esa idea.
También trabajo en nuevos proyectos narrativos con diferentes soportes muy poco explotados, por lo que hay que definir todo desde cero, que es lo que más me motiva, pero todavía no puedo avanzar más ya que están en las fases iniciales de desarrollo.