Antes de la noche

Texto: Roberto Aguirrezabala

Antes de la noche es un proyecto que explora la luz en el paisaje y su efecto transformador en la percepción del espacio. La luz fotográfica altera la relación que se establece entre el lugar y el espectador, entre la imagen y el paisaje.

Explorando la luz fotográfica

Antes de la noche es en realidad un estudio sobre la luz. Enfrenta el componente natural de la luz exterior con el aspecto más artificial de la iluminación de estudio.

Todas las fotografías de la serie están tomadas en el ocaso, inmediatamente después de ocultarse el sol, un momento en el que todavía el ambiente mantiene una buena cantidad de luz con una enorme calidad. Se trata de una luz muy especial, suave y dispersa, muy neutra y sin grandes dominantes de color. No son fotografías nocturnas ni están hechas durante el atardecer. El momento exacto se sitúa en medio, cuando todavía no ha llegado la noche pero el sol está oculto, cuando la luz no pertenece a nadie.

Este proyecto tiene algo de performático. Durante los veinte minutos posteriores a la puesta de sol todo transcurre muy deprisa. Gracias a la baja intensidad de la luz, la cámara consigue captar la luz de flash para iluminar el paisaje, para alterarlo y modelarlo creando un lugar nuevo. Como consecuencia a la rápida bajada de luz que se experimenta a lo largo del tiempo que dispongo, tengo que aumentar la velocidad de obturación constantemente antes de toparme con la total oscuridad. Durante las primeras exposiciones rápidas los disparos de flash son a plena potencia y directos. A medida que aumento la exposición puedo hacer varios disparos de flash de menor intensidad, lo que hace que tenga que moverme rápidamente por el espacio, cada vez más oscuro, buscando la forma escondida.

En realidad, la imagen final nunca ha existido, es intangible, tan sólo es luz.

El espacio

Las imágenes obtenidas hablan de espacios vacíos que fingen estar habitados. La luz, proyectada artificialmente, crea habitabilidad allí donde aparentemente no existe. No hay ningún rastro que hable de presencia. Tan solo algunas huellas en el barro, sobre la tierra o la nieve. Es como si el lugar estuviera ocupado por numerosas personas que no podemos ver. No hay acción, pero algo ocurre en cada fotografía. Hay algo que está fuera de campo y se escapa a la percepción pero no a la interpretación.

Casi todas las imágenes estarán realizadas en grandes espacios abiertos, principalmente en desiertos con poca vegetación. En estos espacios desérticos y áridos, despejados de cualquier elemento, es donde encuentro esta característica de la luz sin obstáculos que impidan la reflexión de la luz sobre el terreno. En el otro extremo, la serie se compone también de imágenes realizadas en grandes bosques de hayas donde un laberinto de árboles acoge vaguadas iluminadas como si fueran escenarios ocupados por actores.

La escala del paisaje

La percepción de la escala es otro de los aspectos que explora este proyecto. Debido a una combinación de varios factores como son el encuadre, la mezcla de iluminación natural con artificial, la distancia focal utilizada y la distancia al objeto fotografiado, se crea una gran ambigüedad en la percepción de la escala. El espectador experimenta una confusión que le obliga a preguntarse por las dimensiones del lugar. No llega a diferenciarse si es un enorme espacio o un pequeño lugar que incluso podría ser una maqueta recreada en estudio. Este aspecto enfatiza la dualidad entre lo artificial y lo natural, con el que trabajo en gran parte de las fotografías que realizo.

Ficha técnica

Años de realización:
2008 - 2011

Producción:
Roberto Aguirrezabala

Nº de piezas de la serie:
10 fotografías.

Técnica:
Impresiones Lambda sobre Dibond enmarcadas en vitrina.

Galería de obras:
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