En la niebla

Texto: Roberto Aguirrezabala

En la niebla es un proyecto fotográfico que explora un formato de narración en off desde una revisión de la dualidad entre el retrato ficcionado y el paisaje intervenido. Cada pieza de la serie consta de dos imágenes agrupadas en dípticos. Se muestran los elementos protagonistas por separado y es, en su relación semántica, cuando el espectador reconstruye la escena. Todo transcurre fuera de campo, no vemos la acción. La niebla es el fenómeno atmosférico, tanto en su componente natural como artificial, que entrelaza todas las piezas de la serie. Junto a la niebla, la violenta luz de comienzos del barroco baña cada personaje, ensalzando posturas y engrandeciendo lo que irónicamente se muestra cotidiano y minúsculo al espectador. Esta luz también ilumina solitarios y misteriosos paisajes allí donde no debía haber luz.

Introducción

Esta serie empezó a gestarse a finales del invierno de 2009. Un día de marzo me encontraba en la montaña haciendo fotografías en la niebla. Al bajar, con el equipo ya recogido en la mochila, empecé a ver una extraña actividad que cada vez se hacia más intensa. Un helicóptero sobrevolaba insistentemente las rutas más habituales de ascensión y numerosos jeeps subían por la pista a gran velocidad. Era evidente que se había perdido alguien en el montaña y comenzaba una intensa búsqueda. Me sorprendió el enorme despliegue humano y técnico que se había activado de inmediato. Decenas de personas se adentraban en la montaña, antes de que llegara la noche. En ese momento pensé en la situación del montañero perdido en la niebla. Qué estaría haciendo, cuál sería su situación, si habría sufrido alguna caída. Y sobre todo, el miedo que estaría sintiendo ante la posibilidad de pasar la noche sólo en la montaña. En los días siguientes no encontré nada en la prensa, así que imaginé que no tardarían en localizarle a salvo. Pero en mi mente quedó grabada aquella imagen del montañero perdido. Comencé a trabajar sobre ese instante en que la persona se siente perdida y desorientada por la niebla y sabe que no podrá salir por sus propios medios. Cómo es su rostro, el cambio de expresión, el miedo en unos casos o la paciencia y la experiencia en otros. Investigué en los medios de comunicación y encontré numerosas noticias de personas perdidas, a veces con final feliz y otras con finales más trágicos. Descubrí que los periódicos estaban plagados de noticias sobre montañeros perdidos. Además comprobé que en la mayoría de los casos la niebla era el principal motivo que ocasionaba la desorientación y finalmente el perderse. Y así, en este punto, es donde surgió el proyecto.

En este proyecto utilizo únicamente el lenguaje fotográfico, en contraposición a un lenguaje más cinematográfico. Todas las piezas tienen un formato vertical de cuatro tercios, que es un formato más habitual en la fotografía de retrato. Incluso los paisajes están fotografiados con el mismo formato. Las imágenes de los montañeros perdidos no pueden considerarse estrictamente retratos, ya que se trata de una escena ficcionada y representan personajes interpretados por actores. En este sentido, el proyecto se mueve ambigüamente entre la realidad y la ficción. Al fotografiar a los actores en el plató sobre fondo negro y con una máquina para generar niebla, consigo un ambiente de gran artificialidad con una mayor tensión que intensifica esta dualidad. Al mismo tiempo, muchos de los espacios naturales con niebla que componen la serie, están fotografiados utilizando potentes fuentes de iluminación portátiles de flash. De esta forma doy un nuevo giro a esta contraposición, buscando la irrealidad en el paisaje, lo artificial dentro de lo natural.

Perdidos

En la niebla es un proyecto que explora la luz como un componente matérico en la narración. La luz es un elemento que está tan presente como el propio actor o el paisaje. En este sentido hay que apuntar que todas las fotografías de los personajes están basadas en cuadros de pintores de los inicios del barroco, principalmente de Caravaggio, Rembrandt y Murillo. En realidad, este aspecto no es demasiado evidente de descubrir, ya que muchas de las posturas son fragmentos de cuadros o son personajes dentro de un grupo y otras referencias transversales. Lo utilizo con un sentido más bien irónico. He querido añadir a la serie este aspecto de tal forma que funcione en varias direcciones semánticas. En una primera observación, el ejercicio de descubrir referencias, se convierte en un elemento lúdico para el entretenimiento del espectador, pero progresivamente aparecen signos y planteamientos visuales y temáticos que conllevan nuevas interpretaciones.

Esta referencia al barroco temprano, principalmente a obras de temática religiosa, provoca que al ver el conjunto de la serie se hace patente un intenso místicismo que transcurre por cada imagen. Este aspecto religioso de la serie, aparentemente contradictorio con la temática de las imágenes, hace que lo mundano golpee contra lo sublime. De esta forma, En la niebla se convierte en un proyecto sobre la grandiosidad del ser humano en su propia fragilidad. La debilidad de sentirse perdido en contraposición a lo gigante del personaje que encarna. En uno de los retratos al mismo tiempo teme por su futuro inmediato en la montaña, pero ha vencido a Goliat y sostiene la linterna con la energía de quien erige una espada todavía goteando sangre reciente. En otro retrato, el rostro de la montañera refleja un cansancio tan extremo que parece haber acabado con todas sus fuerzas, pero encarna la soberbia y la fortaleza de Salomé sosteniendo la bandeja con la cabeza recién cortada de Bautista.

Lugares

La segunda parte de la serie está compuesta por 12 lugares que acompañan a cada uno de los montañeros perdidos. Así, personaje y lugar son las dos piezas de una narración que se crea con la interacción de cada fragmento. Estos espacios están fotografiados vacíos, carentes del componente humano, con la soledad de la naturaleza, con su fuerza y con lo enigmático de la niebla cubriendo la montaña. Las fotografíás están realizadas desde dentro mismo de la niebla, evitando mostrarla en la lejanía. Había que sentir la intensidad de la niebla para conseguir tonos muy oscuros y formas desdibujadas, por su densidad. Los espacios son lugares comunes, no resaltan por su espectacularidad ni singularidad. Muchas fotografías son campas de pastoreo sin senderos, llanuras karsticas o bosques laberínticos carentes de cualquier referencia para orientarse.

La mayoría de los lugares que componen la serie han sido iluminados con flashes electrónicos de generadores portátiles. La luz funciona, de este modo, como un elemento artificial dentro de lo natural. Una luz que cae sobre el terreno iluminando allí donde no hay nada, ni presencia humana, ni rastros del montañero. Es una luz que surge de la oscuridad para crear una presencia virtual, ilusoria.

Ficha técnica

Años de realización:
2009 - 2010

Producción:
Bilbao Arte, Adclick y Roberto Aguirrezabala.

Nº de piezas de la serie:
La serie se compone de un total de 24 fotografías agrupadas en dípticos (Perdido y Lugar). En total son 12 dípticos.

Técnica:
Impresiones Lambda sobre Dibond enmarcadas en vitrina.

Medidas:
167 x 125 cm. (Cada fotografía).

Obras:
Ver galería de obras