Todo va bien

Texto: Roberto Aguirrezabala

Todo va bien es un proyecto reflejo del descontento actual en el que vivimos. Busca una mirada crítica en el espectador haciendo visible lo que aparentemente permanece oculto delante nuestro. Un tanto godartiano y heredero de Brecht, se trata de un proyecto fotográfico de intervención performática ficcional dentro del Mercado de la Ribera de Bilbao.

En un intento de trazar una latente secuencia narrativa, he seguido por el edificio del mercado a dos personas con la cámara. Aparecen en las imágenes con una actitud que puede interpretarse como de lucha, de acción o a veces ajenos a lo que intuimos les va a suceder. Al fondo una gran nube de humo amenazante. Se mueven por el espacio huyendo y en ocasiones enfrentándose a un enemigo invisible, el humo. Un humo verdoso que sale por detrás de los pasillos y de entre los puestos. Las fuertes luces atraviesan enérgicamente esta niebla, dibujando explosiones en el aire. El espectador nunca ve qué es lo que provoca el humo, ni el origen de las luces, pero lo entendemos como un enemigo poderoso e inmaterial, totalmente incontrolable, que rodea todo el escenario y tiene una presencia absoluta.

Referencias

Hace un año, cuando estuve realizando el proyecto Ensayo y Realidad (2012), tuve la ocasión de trabajar durante largos periodos de tiempo dentro del Mercado de la Ribera de Bilbao. Descubrí un espacio con una enorme historia e infinidad de acontecimientos escondidos entre sus paredes. En varias ocasiones estuve prácticamente sólo dentro del edificio y me atrajo poderosamente el contraste entre la multitud que recorren los puestos durante el día y lo solitario que permanece durante la noche. Un día, recorriendo el mercado vacío con todos los puestos cerrados, las persianas bajadas, con fuertes contrastes de luz y todo en silencio, sentí que era un escenario perfecto. Podía estar ocurriendo algo, quizá algo invisible, inmaterial, pero real. Parecía una ciudad fantasma con calles desiertas, pero se notaba que la presencia estaba allí, escondida detrás de cualquier persiana. Fue entonces cuando surgió la idea de volver a fotografiar en el mercado, pero en esta ocasión necesitaba girar la cámara hacia el espacio, hacia el interior del edificio.

En las composiciones de las imágenes de Todo va bien se establece un diálogo semejante a como ocurre en el fotoperiodismo. Una línea recta atraviesa desde el fotógrafo que actúa como espectador, los dos personajes formando un bloque, hasta el fondo de humo que es donde se genera el centro del conflicto. Sitúo al espectador del lado de los personajes y les vemos en acción enfrentándose al enemigo, que suponemos común a nosotros. Son imágenes surgidas del periodismo, pero con la ironía de estar escenografiadas.

Tanto la utilización de la niebla como el uso que hago de la luz son elementos inmateriales con los que me interesa trabajar por su componente austero en la imagen. Me permite narrar y construir escenas con los mínimos componentes necesarios.La niebla, en su estado natural o artificial, es un elemento que he utilizado en varios proyectos anteriores. En Todo va bien se convierte en un personaje más de la escena. Es el enemigo al que se enfrentan los dos actores. Es un enemigo invisible, incontrolable, que rodea todo el escenario y tiene presencia absoluta. Por otro lado, la exploración y tratamiento de la luz es una constante en todos mis proyectos fotográficos. En estas imágenes su utilización me permite profundizar en un tipo de luz dura, barroca, capaz de conseguir una presencia por si misma.

Exhibición del proyecto con códigos QR

Todo va bien es una propuesta para explorar nuevas formas de difundir el arte en la actualidad utilizando las nuevas tecnologías. Cuando los contextos convencionales del arte están tan en crisis, cuando el concepto de exposición se debilita, es el momento de encontrar otros modos de llegar a las personas, acercándose a su cotidianeidad y al centro de la sociedad.

Para la exhibición del proyecto utilizo la tecnología de códigos QR. Hay un cartel por cada una de las 6 piezas de la serie. En cada punto del eje de cámara utilizado en las tomas, el espectador dispone de un cartel con el código correspondiente a esa fotografía. Al escanear el código el usuario es redireccionado a la fotografía realizada en ese mismo punto. Y así sucesivamente con cada código diferente. De esta forma el espectador recorre el espacio con su smartphone o tablet durante un día normal de mercado y cada vez que se encuentra con un código QR en el interior del edificio lo escanea y se despliega la fotografía en el mismo sitio donde fue realizada. Sitúo al espectador en la experiencia de explorar dos tiempos simultáneamente. Por un lado, el tiempo actual del día de mercado con multitud de clientes recorriendo los puestos. Pero en ese ambiente de cotidianeidad se esconde otro tiempo, algo que sucedió anteriormente y que se encuentra latente, esperando a ser visto. Es una imagen del pasado que se muestra con la acción del espectador.

No me interesa la tecnología como fin en sí misma. La utilizo con la intención de crear una situación, una situación que permita posicionarse de forma crítica. Quiero que el espectador decodifique él mismo la fotografía, a priori oculta tras el código. Precisamente, el irónico título del proyecto Todo va bien hace referencia a esta situación. Todo aparentemente marcha bien, pero si vuelves a mirar, si decodificas el mensaje, te das cuenta del engaño al que somos sometidos actualmente.

Aunque los códigos QR se basan en una tecnología bastante sencilla, la posibilidad de lanzar al espectador a una url abre un enorme campo de trabajo donde comunicas automáticamente al usuario con cualquier desarrollo en Internet. La idea que estoy explorando actualmente es utilizar este tipo de tecnología para la difusión de un producto artístico resultante de una acción determinada. Quiero difundir la acción en el mismo sitio donde se produce, en un estrecho contracto con la sociedad.

Las referencias de este proyecto a Godard son evidentes ya desde el título, Todo va bien. Godard realizó la película en 1972, desde una mirada pesimista y desencantada al ya desdibujado mayo del 68. Era una sociedad en crisis, pero acomodada e inactiva. No me centro tanto en el discurso político contemporáneo de la película de Godard, pero sí me sirve para reflexionar sobre la situación actual de crisis moral que vivimos. El proyecto trata de ser una postura irónica y crítica a nuestra actitud, también como artista, al no ver lo que tenemos delante nuestro. Obligo al espectador a tener que explorar las fotografías codificadas previamente en códigos QR y expuestas en el mismo sitio donde fueron creadas. Esto me permite trabajar con esa invisibilidad de la que hablo, mostrar lo que no podemos ver y se hace necesario posicionarse.

En este proyecto trabajo en la parte reflexiva que pueden provocar las imágenes, apartando cualquier atisbo de emotividad. Los actores interpretan las acciones con distancia, con neutralidad, sin emoción, en la misma línea de dirección de actores que Brecht, Godard o Hal Hartley. Las piezas resultantes, son imágenes que emulan al fotoperiodismo, pero que las envuelve un halo de artificialidad. Busco una mirada crítica en el espectador, una lectura reflexiva, hacerse preguntas. En definitiva, posicionarse.

Ficha técnica

Año de realización:
2013

Producción:
Ayuntamiento de Bilbao.

Nº de piezas de la serie:
6 fotografías.

Modo de exposición:
Instalación en el Mercado de la Ribera de Bilbao con códigos QR.

Obras:
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